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LITURGIA DEL DÍA

Miércoles 10 de septiembre

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-11):

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes. Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora, en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

Sal 144

R/. El Señor es bueno con todos

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

SANTO DEL DÍA

SAN NICOLAS DE TOLENTINO´

Este santo recibió su sobrenombre del pueblo en que residió la mayor parte de su vida, y en el que también murió. Nicolás nació en San Angelo, pueblo que queda cerca de Fermo, en la Marca de Ancona, hacia el año 1245. Sus padres fueron pobres en el mundo, pero ricos en virtud. Se cree que Nicolás fue fruto de sus oraciones y de una devota peregrinación que hicieron al santuario de San Nicolás de Bari en el que su madre, que estaba avanzada en años, le había rogado a Dios que le regalara un hijo que se entregara con fidelidad al servicio divino. En su bautismo, Nicolás recibió el nombre de su patrón, y por sus excelentes disposiciones, desde su infancia se veía que había sido dotado con una participación extraordinaria de la divina gracia.

REFLEXIÓN DEL DIA

No para conseguir el cielo, ni para ser mejores personas. Vivir la vida nueva nace del hecho de que hemos resucitado con Cristo. Somos nuevas criaturas porque Cristo ha resucitado y nos ha salvado con su muerte y resurrección. De ahí nace nuestro actuar. No de lo que debemos conseguir sino de lo que nos ha conseguido y de la respuesta que debemos dar como correspondencia al amor de Dios. Dejar lo viejo, porque somos nuevas criaturas en Él. Luchar por eliminar el mal porque Él nos ama, no porque tengamos que conseguir algo que Dios ya nos ha regalado.

ORACION DEL DÍA

Señor, Dios de caminos abiertos y corazones encendidos,
Tú que en Jesús nos mostraste el rostro de un amor sin fronteras,
enséñanos a mirar como Él miró,
a ver en el rostro del otro un lugar sagrado donde habitas y hablas.Que no pasemos de largo ante el sufrimiento de quienes claman,
como aquella mujer sirofenicia que insistió hasta ser escuchada (Mc 7,24-30).
Danos la valentía de detenernos,
de escuchar las voces que el mundo silencia,
de reconocer en cada grito de dolor un eco de tu presencia.Señor, rompe nuestras seguridades que nos ciegan,
despierta en nosotros una fe encarnada,
que no se conforme con palabras,
sino que se haga encuentro, diálogo y acogida.
Que nuestra vida no sea un refugio de comodidades,
sino un espacio abierto donde todos tengan un lugar.Cuando el miedo nos lleve a evitar al otro,
cuando la indiferencia nos cierre los ojos,
haznos recordar que en cada herida humana Tú sigues pronunciando palabras de vida.
Que aprendamos a reconocerte en los rostros marcados por la historia,
en las lágrimas de los olvidados,
en la esperanza de los pequeños,
en la fe sencilla de quienes no tienen nada
y, aun así, confían en tu amor.Señor, enséñanos a caminar con coherencia,
a entregar la vida sin reservas,
a ser luz para quienes buscan,
y compañía para quienes esperan.